Psiquismo del recién nacido
El recién nacido es un ser instintivo dotado de escasa sensibilidad, fenómeno que se explica por el escaso desarrollo de su cerebro. Los nervios, sobre todo los sensitivos, no se hallan aún «acabados», faltándoles algunas sustancias que deben recubrirlos.
Hasta el fin del período de recién nacido —quince días aproximadamente—, el niño no es capaz de seguir con la vista la trayectoria de un objeto y se observa con frecuencia que sus ojos bizquean, sin que esto tenga ninguna importancia, ya que en esta época de la vida predomina la incoordinación de los movimientos.
Aunque el sistema nervioso no se halla totalmente desarrollado, no quiere decirse que este sistema no funcione; la presencia de reflejos puede ser puesta en evidencia poniendo un dedo en su mejilla: el niño procura chupar. Si se aproxima una luz a sus ojos, los cierra, y si los tiene cerrados se observa una brusca reacción de su cuerpo.
El recién nacido duerme casi constantemente en el transcurso de los primeros días de su vida; pero es necesario despertarlo para alimentarlo e insistir para que tome su ración; el suplemento deberá ser dado, no con el biberón, sino con una cuchara.
Otras particularidades del recién nacido
Frecuentemente aparecen manchas en la frente, los labios o la nuca del niño; estas manchas planas suelen ser más rojas que la piel y hasta Incluso ligeramente violáceas, más o menos grandes y de bordes irregulares. Esto no debe preocupar a los padres, ya que suelen disminuir rápidamente de coloración, desapareciendo en algunos meses. Estas manchas, debidas a la dilatación exagerada de los capilares, no deben ser confundidas con las «manchas vinosas», que, desgraciadamente, no llegan a desaparecer. Para distinguirlas, basta con apretar la piel a su nivel; si la mancha desaparece, se trata sencillamente de los «angiomas pálidos» del recién nacido. Otra particularidad muy frecuente es el milium facial, caracterizado por puntitos blancos apenas sobresalientes, que cubren la punta de la nariz del bebé y que a veces se hallan también localizados en la barbilla o en las mejillas, desapareciendo hacia la cuarta semana de la vida; son producidos por la acumulación de células descamadas en las pequeñas glándulas sebáceas de la piel.
En ocasiones, ciertos recién nacidos nacen con la frente cubierta de un gran número de pequeños «pelos» duros y bastante largos, visibles sobre todo en los de piel morena. Lo mismo que la otra particularidad, no tiene ésta ninguna importancia, desapareciendo los mencionados pelos en eJ transcurso del primer mes. A veces aparecen «pelos largos», formando como a modo de un pincelito en las nalgas del niño. Se produce también con cierta frecuencia durante los primeros días de la vida un desarrollo del «vello», sobre todo en la superficie del cuerpo, especialmente a nivel de los miembros y a lo largo de la columna vertebral, soliendo desprenderse al cabo de algunas semanas.
A nivel de la boca se halla el frenillo, del que antiguamente se preocupaban mucho, cortándolo un poco, ya que creían que de este modo el niño mamaría mejor. Es un error que afortunadamente ya no se comete hoy en día. Rarísimos son los casos en que se corta el frenillo, y sólo el médico está autorizado para hacerlo.
Se observan a veces, hacia el centro de la bóveda del paladar, unos «puntos amarillos» del tamaño de granos de mijo o alpiste; estas formaciones no tienen ninguna importancia y se curan solas, no entorpeciendo para nada la succión.
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