Es el padre que asume la responsabilidad del cuidado general de su hijo. Pocos padres están dispuestos a ser unos desconocidos para sus hijos, perderse los buenos momentos con su familia y, lo más importante, perderse ver crecer a sus hijos. El padre moderno es más activo que pasivo. Se organizará el día para llegar a casa antes y ver a sus hijos; dedicará tiempo a jugar con ellos, a enseñarles cosas, ayudarles con sus aficiones, y llevarlos con él cuando disfrute de las suyas. Participará desde el primer día en el cuidado del bebé, cambiará los pañales, se levantará por la noche, le dará el biberón a las dos de la madrugada, lo bañará, le leerá cuentos, jugará con él y le cantará antes de acostarlo. El padre moderno es un padre a tiempo completo, no un desconocido a media jornada, y toda la familia se beneficia de ello.
Un padre que demuestra interés por el embarazo generalmente sigue interesado después del nacimiento. El interés está sin duda relacionado con el tiempo que pasa con su bebe en brazos las primeras seis semanas y si atiende al bebé cuando llora. Como es normal, su actitud contribuye a que su pareja disfrute del embarazo y de la maternidad. Cuanto más feliz sea y más desee la paternidad, más disfrutará de las primeras semanas de vida del bebé y, como es inevitable, mejores serán los primeros días del niño. Cuanto mejor haga su papel, más importante será este. Como mujer, me sorprende que los hombres no estén más dispuestos a manipular la situación en su favor.
