La habitación de un bebé no tiene que ser elegante o estar llena de muebles caros, sino ser cálida, limpia, segura y bonita. Compre muebles fáciles de lavar y con bordes lisos y redondeados. La pintura utilizada no ha de ser tóxica y no debe contener plomo. Utilice siempre telas ignífugas para la cama, la tapicería y las cortinas. Más importante aún, la habitación del bebé debe ser alegre, llena de colores vivos, imágenes y móviles que le estimulen los sentidos. Se cree que los colores de la naturaleza —azul, amarillo y verde— son calmantes para los bebés. Pinte las paredes con colores alegres, utilice toques de colores primarios para cortinas y accesorios y ponga muchas cosas en las paredes que pueda mirar.

Buenisimo ♥