Todos los niños necesitan un vínculo emocional fuerte y constante al principio de su vida. Si no lo tienen, porque los padres son inestables dando amor, simpatía y tranquilidad a su hijo, o porque la madre es sustituida por varias madres sustituías inadecuadas, las primeras necesidades del bebé de tener una relación segura pueden frustrarse.
Parte de su misión será enseñar a su hijo a respetar los derechos y la propiedad de los demás, y esto se hará mediante la disciplina. Para que la disciplina sea efectiva debe ser firme, pero también debe ser siempre cariñosa, comprensiva y considerada. Muy a menudo un mal comportamiento de un niño va dirigido a un padre negligente con el que no puede comunicarse. Los padres que no hablan a sus hijos tienen pocas posibilidades de influir en ellos, mientras que una madre o un padre que ha observado y respetado todos los pasos del desarrollo de su hijo y ha aceptado de buena gana sus idiosincrasias y fallos, casi siempre estará en condiciones de hablar de los problemas con su hijo.
