La clase de ropa que compre además de la básica dependerá de su economía y de su gusto personal. No hay ninguna pieza esencial, pero sí hay artículos más prácticos que otros.
En verano, por ejemplo, las camisetas de algodón y los pantalones cortos o los vestidos de algodón son lo más adecuado porque son frescos y dejan las piernas y los brazos del bebé al aire; en invierno, los monos cortos o los petos son alternativas prácticas a los peleles. En cuanto empiece a moverse necesitará ropa que le proporcioneI protección en las rodillas. Como cuando el bebé es recién nacido, siga con la ropa queI le facilite el acceso al pañal, porque en cuanto pueda gatear no va a querer estar tumbado mucho rato. Toda la ropa que compre debe ser lavable a máquina y de colores sólidos.
Compruebe la talla con regularidad
Vigile que la ropa no le tire en las piernas, el I cuello y las muñecas, y cómprele la siguiente talla si es así. Tenga en cuenta que la ropa con cierres en el cuello suele durar más. A menudo a los bebés se les queda la ropa pequeña porque no les pasa por la cabeza; si tiene cierres, puede dejarlos abiertos para que se acomode a la cabeza del bebé.
Probablemente aprenderá a valorar la talla de su bebé con mucha precisión, pero si no está segura guíese por los gráficos de altura y peso que tienen en las tiendas, y no por la edad. Por desgracia, cada país y cada fabricante utilizan distintos tallajes. Si tiene dudas, pregunte al dependiente. Si no ha salido con su hijo, asegúrese de que podrá cambiarlo.


