Marchas y contramarchas

Hay sucesos en la vida del pequeño que pueden hacer tambalear todo lo aprendido y logrado hasta el momento. Un viaje de los padres que los separa por algún tiempo, un jardín de infantes nuevo, una mudanza, o el nacimiento de un hermanito, pueden ocasionar que el niño que antes controlaba esfínteres deje de hacerlo. Debemos tomarlo como producto de una situación que lo angustia, como algo que con el correr de los días va a volver a ser como antes. Sin embargo, si esta situación se prolonga más allá de lo esperable, no debemos dejar de consultar en primera instancia al pediatra, quien nos aconsejará cómo proceder.

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