Han de ser conscientes de su propio valor

Las personas mayores no siempre dicen la verdad ni siempre llevan larazón. El niño no tiene por qué acatar sus mandamientos sin discutirlos ni sin expresar su opinión. Por lo tanto: ¡no a la obediencia ciega!, ¡sí a la expresión de la propia voluntad! Las niñas y los niños acostumbrados a obedecer sin responder aprenden a ser sumisos y son presas fáciles de cualquier adulto que pretenda imponerles su voluntad.

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No son responsables del bienestar de sus padres

Frases como «me estás poniendo enferma» o «¿verdad que no quieres que me ponga triste?», pronunciadas con cierta frecuencia, cargan a la niña o al niño con una responsabilidad enorme. Especialmente son las madres quienes emplean esta especie de chantaje emocional, convirtiendo con ello a su hija o su hijo en víctimas complacientes, pues para un agresor resulta fácil presionar a un menor que se siente responsable del bienestar de sus mayores.

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Sus sentimientos son siempre válidos

Muchos adultos tienden a no tener en cuenta las percepciones subjetivas del niño. Cuando tiene fiebre lo consuelan diciendo que «no es nada»; si no le gusta la comida, lo animan con la afirmación «pero si sabe muy bien»; y si se enoja, rebajan su rabia con un «no es para tanto». Con el tiempo, el niño o la niña ya no se fiarán de sus propias emociones. Ante una situación comprometida se sentirán inseguros, no tendrán claro si su malestar es real o sólo se trata de uno de esos sentimientos tontos que sus padres rechazan.

Artículo dificultades del niño

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Cómo defenderlos de los abusos deshonestos

Las cifras producen escalofríos, y así lo podemos apreciaren los siguientes números: el 23 por ciento de las niñas y el 15 por ciento de los niños menores de 17 años sufren algún tipo de abuso sexual (según un informe recientemente presentado por el investigador Félix López Sánchez, catedrático de la Universidad de Salamanca). Estos abusos comprenden las insinuaciones verbales, el exhibicionismo, las caricias genitales, los contactos bucogenita-les y la penetración en la vagina, el ano o la boca, sea con el pene o con cualquier objeto.
El 31 por ciento de estas agresiones sexuales tienen lugar dentro del ámbito familiar; en casi la mitad de los casos (40%) el abusador es el propio padre, seguido del tío, el hermano mayor y el abuelo. El 91 por ciento de las víctimas son niñas, mientras que los niños varones son más a menudo presa de profesores, entrenadores, sacerdotes u otros conocidos más o menos cercanos.

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Juegos y caricias para un desarrollo feliz

Sí?, ¿no? ¡Siííí! La prueba ha dado positiva: el bebé está en camino y los futuros padres empiezan a imaginarse a su hijo: «¿Será niño o niña?» «¿Tendrá los ojos de su padre?» «¿Sacará el carácter fuerte de mamá?»…
Cuando un niño anuncia su llegada, los papas empiezan a tejer una red de ilusionadas expectativas: no es para menos. Desde ese mismo momento también el lazo de cariño que une al hijo con sus padres se hace un hueco en el corazón de papá y mamá. Y cuando por fin tienen a su pequeño en brazos, ese vínculo afectivo ya está ahí, pero hay que mimarlo desde el primer día para que se haga grande, grande…, como el bebé.

¿Por qué es tan importante? Además de alimento y cuidados, el recién nacido necesita el amor y el calor de la madre. Reclama que lo lome en brazos, le hable, lo acaricie… Al principio (la biología manda), ella será la figura privilegiada. Pero, poco a poco, el padre establecerá también un fuerte vínculo de apego con su hijo. A través del contacto físico papá y mamá le transmiten lo importante que es para ellos, sus ganas de que crezca y se desarrolle sano. Para el pequeño es tan vital como recibiralimento: sin ese estrecho contacto no podría salir adelante.

Los padres pueden hacer mucho para que ese vínculo de afecto se estreche. Hnlre los elementos clave están la mirada, el contacto cutáneo, el olor, la voz, los cuidados día tras día, los gestos amorosos… Cuanto mayores sean las dosis de calor maternal (y paternal) que reciba el bebé a través de caricias, juegos, masajes…, más satisfactoriamente se desarrollará. Se trata de dedicarle tiempo, fomentar sus ganas de aprender y, la clave del asunto, disfrutar todo lo posible de su compañía.

Artículo Desarrollo del Niño

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¿Es conveniente que los niños usen Internet?

Con la famosa Red, los niños pueden divertirse y aprender, pero también acceder a todo tipo de información (incluyendo contenidos pornográficos, violentos, etcétera) y contactar con personas o grupos indeseables. Existen programas que impiden entrar a determinados sitios (ciberpatrullas con lugares «peligrosos» preestablecidos o el bloqueo a todas las direcciones con palabras sospechosas, como «sexo»). Se usen o no este tipo de filtros, el papel de los padres es fundamental.
La mejor protección consiste en hablar con los hijos, interesarse por sus aficiones (para qué usan la Red, cuánto tiempo le dedican a navegar, cuáles son sus páginas favoritas…) y, siempre que puedan, estar con ellos cuando la utilizan. No está de más establecer algunas normas básicas, como no revelar datos personales a extraños ni citarse con gente que hayan conocido por Internet.

Artículo Aprendizaje

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Marchas y contramarchas

Hay sucesos en la vida del pequeño que pueden hacer tambalear todo lo aprendido y logrado hasta el momento. Un viaje de los padres que los separa por algún tiempo, un jardín de infantes nuevo, una mudanza, o el nacimiento de un hermanito, pueden ocasionar que el niño que antes controlaba esfínteres deje de hacerlo. Debemos tomarlo como producto de una situación que lo angustia, como algo que con el correr de los días va a volver a ser como antes. Sin embargo, si esta situación se prolonga más allá de lo esperable, no debemos dejar de consultar en primera instancia al pediatra, quien nos aconsejará cómo proceder.

Artículo Aprendizaje

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Qué implica para los adultos

La caca y el pis se vuelven el eje de nuestras conversaciones, por un tiempo todo en casa gira en torno a la pélela y a los éxitos y fracasos con relación a ella. Si bien el control de esfínteres es una de las tantas conquistas del niño como lo fueron en su momento el destete o el dejar la mamadera o la cuna, éste es un momento muy especial en la vida de la familia porque sus connotaciones son diferentes. Dejar los pañales es un acontecimiento social, ya que algo de las normas y de los límites que impone la convivencia en una sociedad empieza a hacerse sentir posiblemente por primera vez en la vida de un niño. Son los padres quienes incluyen a su hijo en las leyes sociales, quienes le están pidiendo algo que es importante para él porque lo quieren.

Artículo Aprendizaje

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Cómo se manifiesta en el juego

Si observamos a los niños que están rondando los dos años de edad, notaremos que hay algo en su juego que es común a todos ellos. El meter y sacar, el trasvasamiento pasar elementos de un recipiente a otro), el embadurnamiento, son juegos característicos de esta etapa. Es conveniente ofrecer al niño materiales como arcilla, masa, gelatina o agua, los que le permitirán, a través de su manipulación, disminuir la angustia que significa desechar algo de su cuerpo. Ser pacientes es un buen modo de ayudar al niño en este aprendizaje que muchas veces se torna más difícil y angustiante para los adultos que para él.

Artículo El juego

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Dejando los pañales

Lo primero que debemos tener en cuenta es en qué momento madurativo se encuentra el niño. Por ello es sumamente importante estar atentos a lo que él verbaliza. Primero será capaz de señalar los pañales mojados, luego informará que está haciendo pis o caca, y por último nos avisará antes de hacer. Estos tres estadios son claves en el camino ha cia el aprendizaje del control esfinteriano, siendo el último el aconsejable para comenzar.
No debemos olvidar que cada niño tiene su propio tiempo y que forzarlo a dejar los pañales si aún no es el momento evolutivo apropiado puede ser contraproducente. Los padres suelen ponerse muy ansiosos, pero es imprescindible controlar la ansiedad ya que ésta suele complicar las cosas.

Artículo Todo sobre los pañales

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