De tres meses en adelante

Aunque todavía será el principio, ya estarás entrando en una especie de rutina “normal”. Tal vez -sólo tal vez- estarás durmiendo unas 7 u 8 horas por la noche, comerás a horarios más normales, conocerás de memoria el lugar en donde está ubicada la góndola de productos para bebés en el supermercado, tendrás siempre a mano el teléfono del pediatra, y comentarás con otras mamas cómo es eso de volver a trabajar…

Cuidando de ti misma

Adquirí el hábito de hacer ejercicios del piso pelviano todo el día, todos los días, por el resto de tu vida. Son excelentes, tenes que convencerte, ¡inclusive para mejorar el goce en las relaciones sexuales! Las relaciones sexuales pueden no ocupar todavía el lugar que ocupaban antes. Relájate, la libido volverá. Eso sí, déjale la puerta abierta.

Y bueno, ahora sos toda una mamá. ¡Felicitaciones! Bienvenida al mundo de los desafíos cotidianos, del cansancio, de las alegrías inmensas, de las lágrimas, de los milagros. Bienvenida al maravilloso mundo de los padres, donde cada día que pasa es un día que no se repite. Por lo tanto: a disfrutar, sin miedo, sin culpas, de cada instante. Y no te olvides de vos misma. Sólo una mamá que piensa también en sí misma (se cuida, se mima, lee un libro, se toma un tiempo para caminar sola, se compra un regalo, se hace baños de inmersión con velas aromáticas, se va una tarde al cine, etc. etc. etc.), solamente una mamá así podrá entender en los hechos que la llegada de un bebé altera la rutina -pero para mejor.

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