Mientras van creciendo

Por otro lado, cuando los chicos crecen, tienen más necesidades alimentarias, ya que el gasto de energía es mayor. Tenes que pensar que tu hijo, a medida que pasa el tiempo, comienza a moverse más, a desplazarse por la casa, a gatear. Todo ello le implica un cansancio extra, y una necesidad extra de calorías. Lo mismo en edades posteriores: si tu hijo va al jardín, o a la escuela, y cuando vuelve juega en el parque, y luego visita a los primitos, y a la noche hace una “guerra de almohadas” con su hermano mayor…¿no te parece que es lógico que demande más alimentos? Claro que todo tiene un límite.

El secreto es no dejarse llevar por comentarios de personas ajenas, y no esclavizar al niño con la balanza. Cuando crece la sospecha de que tu hijo está comiendo demasiado, es el momento de hacer una consulta al pediatra. Es la mejor manera de saber si come mucho y mal, o come mucho pero adecuadamente, o simplemente ingiere los alimentos correspondientes a sus necesidades. Lo importante es no entrar en la vorágine de las dietas, ya que la alimentación de tu hijo “no es cosa de niños”.

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