¿Es conveniente que los niños usen Internet?

Con el internet, los niños pueden divertirse y aprender, pero también acceder a todo tipo de información (incluyendo contenidos no deseados y no aptos para menores) y contactar con personas o grupos indeseables. Existen programas que impiden entrar a determinados sitios (ciberpatrullas con lugares «peligrosos» preestablecidos o el bloqueo a todas las direcciones con palabras sospechosas, como «sexo»). Se usen o no este tipo de filtros, el papel de los padres es fundamental.

La mejor protección consiste en hablar con los hijos, interesarse por sus aficiones (para qué usan la Red, cuánto tiempo le dedican a navegar, cuáles son sus páginas favoritas…) y, siempre que puedan, estar con ellos cuando la utilizan. No está de más establecer algunas normas básicas, como no revelar datos personales a extraños ni citarse con gente que hayan conocido por Internet.

Las reglas no solo deberían de ser las mismas que para extraños en la calle, en el chat, esas reglas deben de ser más estrictas. En la calle el niño ve a la persona y puede producirle confianza o miedo, en el internet no sabemos quien está del otro lado del monitor y ponerse un disfraz es lo más fácil del mundo pues solo basta con que el delincuente diga quien quiere ser y el niño le va a creer. Puede sostener dos pláticas al mismo tiempo con dos niños, en una es una payasita amante de los cachorritos y en otra es un heroico bombero que se dedica a salvar vidas.

Como conclusión, el internet como cualquier cosa puede ser bueno, pero hay que saber utilizarlo, si se puede usar un software que grabe la pantalla mejor, y lo mejor es siempre utilizar bloqueadores de contenido, así como saber las contraseñas de las cuentas que se haga. Si se hace una cuenta en alguna red social, nos tiene que pedir permiso para subir una foto o para agregar alguna persona a su lista de contactos.

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