Sus sentimientos son siempre válidos

Muchos adultos tienden a no tener en cuenta las percepciones subjetivas del niño, es decir que siente que algo no está bien o tiene alguna inquietud, y ellos por experiencia o creencia, no le dan la importancia necesaria y transmiten ese sentimiento de indiferencia al niño. Por ejemplo, cuando tiene fiebre lo consuelan diciendo que “no es nada”; si no le gusta la comida, lo animan con la afirmación “pero si sabe muy bien”; y si se enoja, rebajan su rabia con un “no es para tanto”.

Con el tiempo, el niño o la niña ya no se fiarán de sus propias emociones. Ante una situación comprometida se sentirán inseguros, no tendrán claro si su malestar es real o sólo se trata de uno de esos sentimientos tontos que sus padres rechazan.

Es importante escucharlos, si tienen algún malestar, por mínimo que sea, tenemos que revisarlo y hacerle caso, si notamos que no hay problema le podemos decir que todo está bien, siempre y cuando le demos una razón específica o le hagamos alguna revisión real.

En el caso de que alguna comida no le guste, debemos de tomarlo en cuenta a la siguiente vez y no dárselo de nuevo. Comienza a desarrollar sus gustos y preferencias, y nosotros debemos respetarlas.

Algo muy común es cuando se ponen tristes por alguna película donde uno de los personajes se muere o pierde algún familiar, en esos momentos debemos consolarlo por que se familiariza mucho y lo hace casi personal. Debemos explicarle que son dibujos o que están actuando pero de forma consolativa, no de forma negativa.

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