¿Cómo interpretar sus calificaciones?

Hace poco me comentaba una maestra de la escuela como aún recordaba con espanto la hora de entregar su boleta de calificaciones a sus papas. De pequeña tuvo una mala etapa, en la que los suspensos se encadenaban y, lejos de motivarla, cada vez la iban encasillando más en el papel de torpe y mala estudiante. Menos mal que estas evaluaciones negativas no han dejado más que este mal recuerdo. Con mucho esfuerzo y ganas de superarse, ahí está, con su carrera terminada y ejerciendo admirablemente su profesión. ¡Hasta Einstein era considerado un mal estudiante en su infancia!

En décadas anteriores, sólo se evaluaba para emitir un juicio sobre el comportamiento y rendimiento del alumno. Por suerte los tiempos ya están cambiado. Las actuales tendencias pedagógicas han traído aires nuevos y el enfoque ha variado.

En la actualidad, la evaluación, además de su función tradicional, la cual no se ha eliminado, sirve para detectar la evolución y progreso mensual de los niños, con el fin de buscar nuevas formas que ayuden a incrementar su aprendizaje. De lo que se trata es de poner las calificaciones al servicio de la mejoría de la propuesta educativa que ofrece cada plantel, sea éste público o privado; pero para ello hay que ampliar el espectro de la evaluación y valorar también la programación, metodología utilizada y la intervención del profesorado.

Y así como la escuela es la responsable de la evaluación y adaptación de la educación, nosotros los padres de familia somos los encargados de estar al tanto y no continuar con la represión. Si un niño obtiene una nota mala es por que tiene algún problema, un problema que quizás se refleja en rebeldía o pereza, la solución quizás sea fácil, pero es cuestión de buscarla y no limitarnos a castigar la televisión, esto no arregla el problema, sino que por el contrario, es posible que lo agrave.

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