No son responsables del bienestar de sus padres

Frases como «me estás poniendo enferma» o «¿verdad que no quieres que me ponga triste?», pronunciadas con cierta frecuencia, cargan a la niña o al niño con una responsabilidad enorme. Especialmente son las madres quienes emplean esta especie de chantaje emocional, convirtiendo con ello a su hija o su hijo en víctimas complacientes, pues para un agresor resulta fácil presionar a un menor que se siente responsable del bienestar de sus mayores, por que aunque claramente distinguen a sus papás, no saben si lo que hacen “vuelve locos” a los papás o a todos los adultos, o incluso a cualquier ser vivo, incluidos los perros y gatos.

Los niños, por más chicos que sean, son más inteligentes de lo que creemos, cosas lógicas como matemáticas no entienden todavía, pero otras cosas las entienden más de lo que nos imaginamos, en especial este tipo de mensajes.

Muchas veces lloran sin parar y es cuando decimos esas frases que un adulto entiende como lenguaje figurado, pero ellos escuchan todo literal, el truco de quitarle la nariz sirve por que ellos están aprendiendo y no saben que no se puede quitar la nariz sin lastimarse. Pasa algo similar con las palabras que decimos, ellos piensan que de verdad nos vamos a enfermar, y si la culpa es de ellos, van a sentirse mal y se pueden poner tristes.

En lugar de hacernos víctimas como padres, debemos explicarle lo que está haciendo mal, por que es malo, que consecuencias negativas puede haber y como solucionarlo. Un ejemplo es cuando lloran por que no querían ir al supermercado, lo que podemos hacer es distraerlo del llanto con algún juguete, y cuando tengamos su atención, convertir las compras en algo divertido, decirle que van a comprar su fruta favorita o que van a ver al payaso que está haciéndole publicidad al yoghurt.

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